Patricia Aguilera-Inostrosa
Poéticas del Lugar
En esta serie, Patricia Aguilera Inostrosa explora el paisaje lagunero como un territorio donde convergen la memoria, la espiritualidad y los procesos naturales que sostienen la vida. Inspiradas en el Cañón de Fernández, el desierto y otros ecosistemas de la región, las obras transitan entre la figuración y la abstracción para construir imágenes que no buscan únicamente describir un lugar específico, sino evocar la experiencia de habitarlo.
El recorrido propone distintas aproximaciones a un mismo territorio: la relación entre vida y muerte; la presencia del espíritu en la naturaleza y la convivencia del ser humano con ella; la interdependencia entre las especies y el impacto de las actividades agrícolas en la región. El agua aparece como un elemento transversal: fluye bajo la tierra, sostiene los ecosistemas y se convierte en símbolo de agradecimiento, esperanza y renovación; las formaciones geológicas emergen y se desvanecen entre veladuras de color.
Realizada con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), esta serie invita a mirar el paisaje lagunero desde una perspectiva contemplativa, entendiéndolo como un organismo vivo en el que cada elemento se encuentra profundamente conectado. Las obras revelan aquello que permanece oculto: los vínculos que sostienen la vida y la interdependencia entre el territorio, sus habitantes y las dimensiones intangibles que los atraviesan.
Texto Curatorial por Diana Solis
“Conforme la sociedad y la cultura evolucionan, las actitudes hacia el entorno
pueden transformarse e incluso llegar a invertirse. El entorno físico influye en la
percepción, las actitudes y las visiones del mundo, desde la manera en que
interpretamos los estímulos visuales hasta la forma en que construimos nuestra
comprensión del mundo a partir de las características fundamentales del lugar
que habitamos.”
Yi-Fu Tuan
Esta propuesta tiene como objetivo desarrollar una serie de diez pinturas que exploran la interconexión entre el ser humano y la inteligencia del entorno natural, mediante una investigación visual y conceptual centrada en los vínculos afectivos con el lugar, la percepción expandida y la conciencia ecológica. El proyecto se inscribe en el cruce entre la estética sensorial, la introspección perceptiva y la crítica cultural, con la intención de generar imágenes que articulen una visión integral del ser humano como parte activa, relacional e indivisible del ecosistema.
Como eje conceptual, la propuesta adopta el término topofilia, acuñado por el geógrafo Yi-Fu Tuan, entendido como el vínculo emocional, cognitivo y simbólico que las personas establecen con lugares específicos. Desde esta perspectiva, el proyecto se plantea como una indagación pictórica sobre los afectos espaciales: cómo el paisaje configura identidades, activa memorias y sostiene vínculos profundos. La topofilia es, en este sentido, un marco teórico para repensar nuestra relación con el planeta.
El cuerpo de obra propuesto busca construir un imaginario visual que genere un fuerte sentido del lugar, y remita a una conexión profunda con el entorno natural, considerando al planeta como un sistema vivo, inteligente y relacional. Las pinturas representarán vínculos entre cuerpo, paisaje y otras formas de vida, desde una perspectiva que integra saberes ancestrales, biología contemporánea y ecología política. Se recuperan ideas compartidas por cosmovisiones indígenas y planteamientos científicos actuales que desafían el paradigma moderno de separación entre humanidad y naturaleza.
A través del lenguaje visual, la propuesta busca activar una conciencia ecológica sensible, que se base en la posibilidad de establecer relaciones perceptivas y afectivas con lo no humano. Se parte de la convicción de que el arte —en este caso, la pintura— puede ser una herramienta eficaz para transformar imaginarios, abrir preguntas y fomentar una ética del cuidado.